La lavanda y el sueño
<<Quisiera que mi casa fuera
un campo de lavanda
que mi cuerpo se impregnara
de su perfume y mis ojos se llenaran
de su hermoso color,
que el campo de lavanda
fueran mi cama y en las noches
sentirme arropado (a) por su aroma…
Al despertar cada mañana
sentirme fresco (a), vivo (a)
y ser solo aroma y color de lavanda>>
Antes de hablar de la lavanda…. Seguro que has oído hablar de la aromaterapia, ¿verdad? Es una práctica milenaria y nace de la lavanda! La explicación científica de los efectos de los aromas, tiene que ver con la conexión entre nuestros sentidos y nuestro cerebro. Funciona más o menos así:
- Las moléculas del olor que están flotando en el aire llegan a las fosas nasales y se disuelven en las mucosidades.
- Las neuronas receptoras del olfato, detectan los olores. Son capaces de detectar miles de olores diferentes.
- Estas neuronas, transmiten la información a los bulbos olfatorios, que se encuentran en la parte de atrás de la nariz, que envían mensajes directamente a:
- Los centros más primitivos del sistema límbico, donde se estimulan las emociones y memorias, y
- A los centros “avanzados” donde se modifican los pensamientos concientes (neocorteza).
Estos centros cerebrales perciben olores y tienen acceso a recuerdos que nos traen a la memoria personas, lugares o situaciones relacionadas con estas sensaciones olfativas. En este sentido, si asociamos determinados olores que nos relajan y producen calma, a dormir, automáticamente se generará un aprendizaje sensorial que hará que cada vez que detectemos ese aroma, podamos predecir lo que sigue.
Ahora si, entendiendo el proceso neurobioquímico del olfato, pasemos a hablar de la famosa lavanda.
Es un planta silvestre, mediterránea, medicinal, con una historia curativa interesantísima, que sin duda alguna inspira. Se caracteriza por un olor y color muy especial.
Dicen de ella, que desestresa y reconforta, consuela, ayuda a liberarte del estrés, y hasta cura los dolores de cabeza. Antes, se usaban muchos productos en el hogar con olor a lavanda (porque viene de lavar…). Las abuelitas tenían pastillas en los armarios, detergentes, incluso las plantas en casa. ¡Y que mayor sensación de seguridad, calma y ternura que la que genera una abuela!
Imaginar un campo de lavanda es pensar en desconexión del mundo exterior, en descanso, relajación, silencio… Es una planta elegante a la vez que simple, que sin duda te hace suspirar!
Su asociación al sueño, viene de lo que representa: paz, armonía, frescura, calma y profundidad. Cuando tenemos problemas con el sueño, esto es justo lo que necesitamos.
Un adecuado ambiente de sueño debe ser: organizado, relajante y con mínima estimulación. Poca luz, poco ruido, temperatura fresca (entre 20 y 24 grados) y adecuado mobiliario. Una decoración que te guste, simple y que te haga sentir cómodo. Si a ello, le sumamos tan agradable aroma a lavanda, lo tenemos todo!
Hoy, te recomiendo la lavanda, pero puedes usar cualquiera que te guste (también se recomienda: jazmín, mandarina…). Puedes utilizarla en diferentes formatos: velitas aromáticas, ambientadoras, aceites para difusor, aceites corporales, suavizante para tu ropa de cama, desinfectantes para limpiar. Si usas vela, asegúrate de apagarla antes de dormirte.
Prepara tu espacio, una o dos horas antes de ir a la cama y notarás importantes diferencias en tu descanso. Conciliarás más rápido y el sueño sin duda será mucho más profundo y reparador.
Y si te gusta leer antes de dormir, te comparto esta hermosa poesía, que activará tu imaginación y tu estado de relajación! No solo oler, sino pensar en lavanda puede ser aún más poderoso!