Depresión postparto
Después de tener a mi bebé me he sentido muy deprimida… tengo ganas de llorar por todo y por nada… me da pereza realizar labores diarias del hogar…estoy hecha polvo… no quiero ni que me hablen…” Estas son algunas frases que dicen algunas madres después de dar a luz.
El estado de ánimo de nosotras las mujeres, por naturaleza, es más susceptible que el de los hombres, y al tener un hijo parece que nos hacemos aún más vulnerable. Aparecen sentimientos intensos e inesperados, tanto de alegría como de tristeza. Supone un período de cambios a todo nivel, cuya adaptación depende de las estrategias de afrontamiento de cada madre y de cada familia. Éstas sensaciones de tristeza, preocupación o angustia, las relacionáis comúnmente con la “depresión postparto”.
El humor irritable, el llanto fácil, los cambios en el sueño y en el apetito, así como la ansiedad, las dos primeras semanas, y hasta un poco más, son perfectamente normales en esta etapa, pues acabas de hacerte madre, tu vida es otra y supone que tus hormonas y hábitos reaccionen a ello. Si éste es el caso, puedes estar simplemente en un estado emocional transitorio, conocido en inglés como blues postpartum o baby blues.
Sin embargo, es importante decirte, que si esas sensaciones se intensifican, superan el mes de duración, aparecen pensamientos recurrentes, culpa excesiva, el llanto continuado, dificultades para relacionarte con tu bebé, aislamiento social, insomnio muy significativo…. etc, debes consultarlo.
Sólo un profesional de la psicología, o psiquiatría, es capaz de determinar una depresión postparto, así que esto debe ser bien valorado. No exageres, pero tampoco ignores lo que sientes.
Ahora, y lo más importante, ¿Qué podemos hacer para prevenir la famosa depresión postparto real y minimizar el “baby blues”?
- Prepárate para la maternidad. Antes de dar a luz, asiste a charlas y programas formativos. En la medida en que estés informada, gestionarás mejor las emociones.
- Identifica cuando necesitas ayuda y pídela. El padre y/o familiares pueden ser un punto de apoyo importante, pero están experimentando tantas emociones como tú, así que existen profesionales como las salus o cuidadores, que se encargan de asistir y guiaren todo momento a la familia, haciendo la tarea más sencilla estas primeras semanas.
- No te encierres en tí misma. Conversa con tu pareja, familiares y amigos. Verás que no eres la única y además te sentirás escuchada.
- Establece una rutina. Es verdad que el bebé necesita mucha atención, pero no tu completa atención. Si aprendes a organizar el tiempo, por ejemplo mientras duerme, tendrás espacios para ti.
- Emplea dichos espacios literalmente “en ti”: descansar, leer, ducharte, oír música, dar un paseo, hacer alguna compra…. No te obsesiones pensando siempre en el bebé ni vigilando cada respiración.
- Realiza un poco de ejercicio físico, de acuerdo a tus condiciones. Con ello liberarás endorfinas que te harán sentir mejor y además mejorarás tu figura. Los ejercicios hipopresivos vienen muy bien tras 6-8 semanas del parto (dependiendo de tu caso).
- Mantén una dieta saludable y un descanso apropiado. ¡Ánimo que si es posible!
- Evita cambios importantes durante los primeros seis meses o el primer año, ya que pueden generar sobrecarga y desbordamiento emocional. Ejemplo: mudanzas, cambios de trabajo de alguno de los padres, viajes, entre otros.
- Si sientes que las emociones sobrepasan tus capacidades, consulta con un especialista. “No estás loca”. Eres madre, es la tarea más compleja de todas y a nadie le enseñan a serlo.
- Y una de las cosas más importantes, “No pretendas ser la mejor”. Haces lo que puedes, con el amor y el conocimiento que tienes. ¡ Tú bebé necesita una mamá feliz y tranquila, no perfecta !
Lic. en psicología.